Ausencia que mata, dolor que consume

En contadas ocasiones hemos terminado relaciones afectivas de pareja por múltiples circunstancias y cada vez que  tenemos una ruptura nos duele y consume de formas diferentes. A esto no sabemos darle el nombre,  porque pareciera verse un morado en el pecho,  ver como la noche se nos hace  eterna con un sinnúmero de preguntas sin respuesta en la cabeza, una almohada húmeda por absorber nuestras lágrimas, un plato de comida que se queda por días sin probar, un querer morirse en vida y perdernos en el inmenso mundo que nos rodea, un mendigar una palabra, una mirada, una llamada. Pero saber, que ya no es posible, porque  nos han dicho más de 10 veces que no nos aman, o que no somos buen@s para ell@s ya sea por las diferencias de personalidad, por los temperamentos, por la historia que traemos a cuestas, entre otras.

La ausencia mata los sueños, los proyectos, el amor, la espiritualidad, la autoestima, el respeto, la alegría, el deseo de salir de casa, la creencia en Dios y nos lleva a que el dolor nos consuma; hasta convertirnos en anoréxicos del amor, en flaqueantes de decisiones, de emociones, de liderazgo personal y social. Cuántas veces tú que estás leyendo esto, que te ha ocurrido, piensas que le falta más información o más sentimientos. La realidad es todos los duelos consisten en lo mismo, lo único que los hace diferentes, es la condición de la ruptura afectiva y tu personalidad.

Dolor que consume, cuando por algún motivo esa persona te busca después de un tiempo, para pedirte perdón, querer regresar a tu lado y continuar una hermosa vida juntos y tu respuesta fue un NO: por orgullo, por resentimiento, por venganza; Al irse y pasar los días te arrepientes por tu respuesta apresurada y entiendes que él o ella, sí tiene claro que el amor no se mendiga y que solo se flaquea una vez;  eso duele y consume más, quizás por lo ignorantes o tontos que fuimos.

Pasan los meses, los años y tú y yo convencidos que ha sido nuestro primer y único amor estamos algo arrepentidos, pero con deseos de volverle amar. En algunas ocasiones debemos acercarnos a él o ella para trabajar juntos por los hijos, el empleo o porque nos encontramos en la comunidad de fe y al verl@ con otra persona el dolor nos consume, porque ya no es nuestro, sino de otr@.  

Ausencia que mata dolor que consume, son seis palabras y cuánto quisiéramos que todo eso se resumiera en seis días nada más, pero pasan los meses y se continúa en el dolor.

Ante todo este proceso, ten en cuenta que sí es posible salir de esas seis palabras con perseverancia, con fe por sí mismo, con repetirse todos los días quiero volver a decir que sí, con no negarse a la realidad y decir como dice Alejandra Guzmán en su canción:

Necesito amarme, son muchas heridas las que tengo que cerrar, son muchas canciones las que tengo que cantar, necesito detenerme y pensar. Es inevitable, soy una persona que aunque pierda vuelve a dar.  Grito que soy fuerte cuando todo está tan mal, necesito reinventarme una vez más. Necesito detenerme y poner mi alma a descansar, necesito convencerme y perdonar.

En definitiva NECESITAS AMARTE Y DEJARTE DE ENGAÑAR, NECESITAS ESTAR CONTIGO PARA ESCUCHAR TU CORAZÓN Y LIBERARTE. SÉ QUE PUEDES, ASÍ COMO YO LO LOGRÉ. No caigamos más en espiral, no perdamos más la fe, reponte y ubica todo en su lugar.

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