De la oscuridad a la luz

Querido lector, hoy quiero conectarme con tu corazón, sentimientos y pensamientos oscuros, que seguro no quieres ni tocar, es cierto, sí, aquellos que duelen, presionan el alma, mortifican, esos sentimientos que guardamos en nuestro corazón de manera soterrada por aquel que me ofendió, rechazó, humilló o quizás abusó de mí, haciendo que mis pensamientos frente al mundo y los seres que amo cambien, es allí donde comienza a vinagrarse nuestra percepción del otro, del mundo e incluso de Dios.

¿Cómo afrontar dicho dolor, cuando se incrusta en mi pecho, generando una presión como si se estuviera encogiendo hasta el punto de sentir un ahogo, una bola en la garganta, que a muchos les provoca comer para pasar ese taco y a otros la abstinencia por el “nada me pasa” y prefieren callar o romper en llanto en la soledad de sus cuartos?

¿Es aquí donde el grito silencioso de nuestra alma pide paz, pide tranquilidad, pero no se halla por el hecho de tener un sinfín de pensamientos frente a ese dolor y odio por el causante o por la situación vivida?.

Hoy te tengo una buena noticia, podemos pasar de la oscuridad a la luz, ¿cómo? En cuatro pasos muy sencillos que estoy segura ya los has escuchado, más esta vez serás consiente que es la mejor forma de salir a la luz y encontrar la paz y tranquilidad que tanto añoras.

Primer paso: hazte consiente de tu dolor, quien lo causó, cómo pasó, qué pensamientos y sentimientos generó en ti y qué nuevas conductas salieron a flote frente a la situación.
Esto te lleva a resignificar la situación, como aquel pichón que su madre lo lanza del nido y en medio del miedo y la desesperación frente al peligro comienza a volar, sacando de él un nuevo ser; es de esta manera en que debemos resignificar, a qué me vi expuesto, qué tuve que enfrentar, cuáles fueron mis mecanismos de defensa. Tomando conciencia que mi felicidad y mi paz van ligados al perdón y aceptación de lo vivido.

El segundo paso es reconocer que no somos perfectos, que todos somos falibles ante cualquier situación que se presente, esto no quiere decir que todo lo que pase será justificado, no, es entender que todos podemos fallar y por ende no debes quedarte ligado en pensamientos y sentimientos de lo que fue o debió haber sido.

El tercer paso es tomar la decisión de soltar el dolor, el odio, rencor o cualquier sentimiento que te ate al pasado, echando mano a lo que sea más conveniente para ti, es decir, si sientes que cambiando el pensamiento en el momento que se presente sirve para disminuir el sentimiento, lo haces; en otros casos puede ser salir a caminar para disipar dicha atadura sentimental o compartiendo con otras personas (conversando), en fin, buscar la manera más acorde a tu personalidad que te lleve a tomar la decisión de soltar el sentimiento negativo.

Y el cuarto paso es entregar la vida a Dios, y saber que el verdadero perdón se da de lo imperdonable, que así como él nos perdonó ante nuestras culpas, ¿quiénes somos para no perdonar¿ Es aquí donde con un corazón humilde te invito a bendecir a tu ofensor o agresor, sabiendo que la carga la llevas tú, en la oscuridad de tus sentimientos, restando tu dignidad de hijo de Dios, ya que el que quiere puede salir a la luz de la paz, del perdón y amor a sí mismo, reconstruyéndose como creación perfecta de Dios.

Estos cuatro pasos te llevarán en un caminar constante entre la oscuridad y el querer salir a la luz; entre el sentimiento que me ata y el querer soltar y volar de nuevo, está en ti, la decisión de perdonar y llenarte de cosas, pensamientos y sentimientos buenos que te fortalezcan cada día y renueven tu interior, ¡renaciendo como un hermoso amanecer!

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