Detrás de cada dificultad se encuentra oculta una oportunidad

Cierto día, pasaba un campesino que llevaba una carga de verduras; al aproximarse a la roca, puso su carga en el piso y trató de moverla hacia un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó que en el suelo había una cartera, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que moviera la piedra del camino.uenta una historia que hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces se escondió para ver si alguien quitaba la tremenda piedra. Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y cortesanos vinieron y simplemente dieron una vuelta alrededor de la roca sin ni siquiera intentar moverla. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la gran piedra del camino. 

El campesino aprendió lo que los demás nunca entendieron, cada obstáculo muestra una oportunidad para mejorar la condición de cada uno.

Esta bella historia ejemplifica muy bien el mensaje que quiero transmitir a través de estas palabras.  Detrás de cada dificultad, se encuentra una oportunidad.

Podríamos asemejar la vida con un curso en la escuela donde vamos a aprender ciertas materias, las cuales son evaluadas para revisar que tanto hemos asimilado. Si perdemos toca repetir la lección y si aprobamos pasamos al siguiente nivel.

Los exámenes son las dificultades que constantemente se nos presentan, las cuales nos permiten poner en práctica aspectos como el amor, la tolerancia, el perdón o la confianza. Pero cuando nos aferramos a la tristeza, la rabia o la venganza no podremos reconocer la oportunidad que está ante nosotros, e inevitablemente el examen se volverá a repetir por medio de una nueva experiencia.

Generalmente cuando en la vida se nos presenta un conflicto o problema nos preguntamos ¿Por qué a mí me tiene que pasar esto? ¿Por qué la vida es tan injusta? ¿Qué estoy pagando con esto?, lo cual nos hace sentir frustrados, enojados y deprimidos. Pero si ante la misma situación nos decimos ¿Qué me está enseñando la vida con esta experiencia? nos disponemos a descubrir la oportunidad de crecimiento que se encuentra oculta en las dificultades, ya que pasamos de una posición de víctima a tomar conciencia y a asumir responsabilidad por la forma como solemos responder ante las experiencias que se nos presentan en la vida. 

Citando a Louise Hay “Una tragedia puede llegar a ser el mayor de nuestros bienes si la tomamos de una manera que nos permita crecer”, es decir, lo importante no es lo que sucede sino cómo lo enfrentamos, pues cuando vemos la situación desde otra perspectiva podremos percibir detrás de cada dificultad una oportunidad que va a fortalecer nuestro carácter, nos hará más sensibles a las necesidades de los demás, pero ante todo más dependientes de Dios. 

La invitación es a que cuando estemos atravesando por situaciones difíciles recordemos lo que dice Romanos 8:28 “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito.”

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