El amor más sublime, el de donación total

Pienso en el amor de todas las épocas y sin lugar a dudas creo que no ha existido un amor tan grande como el de Aquél que murió en una cruz hace más de dos mil años. Eso sí que fue amor, amor y del grande, capaz de entregarse totalmente sin reparos.  Llegan a mi mente, imágenes de muchos pacientes con los que he hablado y he notado cómo se defienden, argumentan, salvaguardan sus posiciones queriendo atrincherar sus corazones heridos y lastimados por todas sus vivencias.

Este no es el problema, ellos se dan cuenta pero no quieren hacer nada, no quieren darse la oportunidad de cambiar sus historias, no quieren comprender que cuando se dice amar, implicadar, entregar, donar, conceder, ceder, prodigar y renunciar una y otra vez; pero como dice un conocido refrán adaptado a esta ocasión “Es mejor malo conocido dando que nuevo por conocer y mejores cosas entregando”. 

Con la pareja: qué importante y necesario es llegar a trabajar en los acuerdos, en ceder de “mi espacio” para compartir un “nuestro espacio”, porque está la convicción de que los dos son más importantes que uno, lo tuyo y lo mío cuenta. Qué decisión tan humana, ser capaz de salir de sí mismo para complacer, querer, mimar a la pareja y decirle “aquí estoy para ti, aquí estoy para los dos”. 

Con los hijos: qué agradable poder estar con ellos en casa o fuera de ella, disfrutando, volviéndose cómplices de su alegría, de sus risas, de sus juegos porque estos momentos de infancia van a nutrir mucho de lo que será el hijo cuando llegue a la edad adulta.  Esto es amor de donación, cuando se es capaz de tomar la decisión de dejar la zona de confort para abajarse a jugar con el hijo, conversar, enseñar y vivir. ¡Cómo lo agradecerá ese hijo!

Con los hermanos: qué bendición tan grande tenerlos y saber que se puede contar con ellos; que cuando se tienen dificultades ahí están para darse y acompañarse, para reír y llorar, para sacar adelante la familia.  ¡Sabia decisión apoyar a tu hermano y compartir con él!

Con los amigos, qué regalo maravilloso el poder escogerlos, saber que hay de todas las clases y muchos esperan por ti.  Construir la amistad, tejerla poco a poco y contar con ellos cuando se necesita, es un privilegio grande, porque hay amigos que son capaces de hacer y dar todo por el amigo que lo necesita; no en vano se dice que “el que ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro”.

El amor más sublime, el de entrega total, el que no espera nada a cambio, el que todo lo puede, lo quiere y lo desea, no lo deja en palabras sino que lo traduce en obras.

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