El síndrome de los treinta y tantos

Cuando se va llegando a la difícil edad de los treinta y tantos, te empiezas a dar cuenta, que algunos de los que eran tus amigos, ya no lo son. Porque ya muchos están casados, con hijos, se han ido del país, o el trabajo los tiene absorbidos. Y a eso, sumémosle que los treinta y tantos; lo estás viviendo sola o solo y que quieres salir, y no tienes con quién.

Te das cuenta, que cada vez; es más difícil coordinar horarios con la gente que quieres, porque las múltiples ocupaciones, no dejan hacer el encuentro. Y más bien, prefieres quedarte solo en casa con el perro, y hablar con el televisor; porque no hay con quién compartir unas crispetas. A eso le incluyo, que te empiezas a dar cuenta, de que las personas, parecen volverse egoístas y que, a lo mejor, esas personas que creías cercanas, no son exactamente las mejores personas que has conocido, porque son dañinos, o tal vez unos maleantes; o que de pronto la gente con quien perdiste contacto, resultaron ser los amigos de tus enemigos. O quizás, eres de los que se acuesta en las noches y te haces la pregunta, ¿por qué no puedo conocer una persona interesante para salir con él o ella?, y te frustra tanto, que prefieres tomarte sólo una cervecita, o disfrutar de un refresco como excusa para charlar un rato con personas que no son tan “divertidas”, y que a veces te incomodan.

Todo esto que te pasa, te conlleva a pensar, como si todos los que conocieras llevaran años con sus parejas y que todos empiezan a casarse, y de pronto tú, amando a alguien, pero simplemente no te es correspondido, no te sirve como pareja, está lejos, está ocupado o probablemente, no estás seguro o segura, de sí, te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida. Y en esas noches de preguntas, te haces la cuenta de 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36 ¿Hasta cuándo estaré así?, ¿Y si será que la crisis del cuarto de vida, existirá, y toda te tocó a ti? Justo en éste momento, es cuando extrañas la comodidad de la escuela, el bachiller, los grupos de amigos constantes por años, con quien solías hacer los asados, las rumbas, las integraciones en fincas, y demás.  Te ríes con más ganas de solo recordarlo, pero también lloras con menos lágrimas, y con más dolor; porque te rompe el corazón de estar en otra época de tu vida, y te haces otra pregunta ¿cómo es posible que ya no pueda vivir esa felicidad, o que la persona que amaste tanto en esa época, no esté a tu lado?, ésta,  y otras preguntas, pero sin respuestas pasan por tu mente, añejándote el bendito síndrome de los 30 y tantos.

Ahora bien, miras y analizas tu trabajo, y te das cuenta, que estás haciendo algo que no te gusta, que no es lo tuyo, que te sientes estancado, y que cómo, cambiar ahora, si ya no contratan sino a los de 25 y los de 30 y tantos, parecen ya no servir. Y te animas a comenzar desde abajo o de cero, pero te da miedo. Te da por mirar  en los demás lo que están haciendo, y te percibes a ti mismo señalado y un poco juzgado, porque resulta que de repente; algunos vínculos afectivos en tu vida, no son,  o quizás no son lo mejor para tus compañeros y amigos, y esto lo ves inaceptable, y peleas con ellos, porque no estás de acuerdo, y no es lo que ellos manifiestan. Y ante este acontecimiento; te sientes genial e invencible, y otras, solo, confundido y con temor.

Probablemente ahora, estés pensando en un futuro, y buscas hacer préstamos de dinero, para hacer una vida como la quieres, con una linda casa, o finca para tu vejes, pero parece, que solo quisieras competir con los demás que tienen más que tú; y te desgastas tanto, que hasta el salir un fin de semana 4 veces es agotador y significa mucho gasto de dinero para tu bolsillo y para tu corto sueldo. Incluso hasta te estorba el borrachín, y el que habla demasiado. Y piensas: bendito síndrome de los 30 y tantos, ¿a dónde me estás llevando?

Hoy en éste corto, pero sustancioso escrito quiero que sepas, que yo también estoy en la época de los 30 y tantos, y que es una fase hermosa donde se pueden lograr muchas cosas, entre ellas:

Entenderte a ti mismo día a día, hacer lo que quieres y lo que no; porque ya estas adulto, tus opiniones se pueden volver más fuertes, te miras al espejo y estas más lindo o linda que de adolescente, el pasado te fortalece; mas no te aleja de la realidad, te identificas con lo que estás leyendo y solo quieres mejorar y amar los 30, es normal querer volver a los quinces algunas veces; pero ahora ya puedes hacer más que es esa época, puedes tener más amigos; porque antes eran pocos, ahora son un cúmulo de toda tu vida, hoy puedes leer esto y reírte porque lo estás viviendo en tu tiempo. SIMPLEMENTE NO DESAPROVECHES ESTA ÉPOCA, POR CULPA DE LOS MAL LLAMADOS TREINTAS.  Esto, es solo prejuicios y miedos impuestos en ti. Antes, aprovecha estos DIAS para hacer cimientos sólidos de un futuro, y NO PERMITAS QUE EL TIEMPO SEA TU PEOR ENEMIGO.

Comparte este contenido

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Selecciona la moneda
Peso colombiano