¿Es posible sanar las heridas del Alma?

La respuesta es SÍ, aunque parezca imposible realmente la dificultad de sanar se debe al miedo del dolor que produce recordar el pasado.

Cuando la persona mira solamente adelante, está realmente huyendo para aparentemente ser feliz hoy, en el momento, pero esta alternativa termina teniendo un efecto contrario.

En esta oportunidad te quiero compartir algunas recomendaciones importantes en un proceso de sanación:

1. Reconocer la herida que hay en ti

A través de la ausencia de alegría o paz, podemos reconocer que hay algo interior que sanar, algunas veces cuesta por soberbia y ego, el reconocimiento de la herida implica un acto profundo de humildad, pero cuando se logra has recorrido gran parte del camino.

2. Acepta la herida

Es real, existe, aunque no estés de acuerdo y quieras negar su existencia, el primer paso es mirarla, observarla detenidamente y ver esta situación a resolver como algo natural que forma parte de tu experiencia de vida.

3. Dar un tamaño justo a la situación

Las heridas por dolorosas que sean deben verse en la medida que realmente son.  Ayuda mucho darse cuenta que lo que hemos vivido no es lo más grave: “Yo lloro porque no tengo zapatos, pero eso no impide también estar agradecido de que tengo pies”.

En la necesidad de ser sanados, estamos en iguales condiciones, esto quiere decir que en la necesidad todos somos hermanos porque uno sólo es el Cristo que nos sana.

4. Disfrutar

Nos enfocamos tanto en el dolor, en el pasado, que nos olvidamos de todo aquello que nos ha sido dado, todo aquello que tenemos en el aquí y ahora.

5. Definir el camino a seguir

En este punto la primera recomendación tiene que ver con la oración, comenzar a rezar por tus enemigos, en especial por esa persona que tanto daño te hizo, luego reconocer qué tipo de cosas debes cambiar en tu vida, de sanar esas heridas depende sentir amor y perdón.

6. Buscar ayuda profesional y Espiritual

No hacer consciente que tenemos heridas y evitarlas o maquillarlas, dificulta más el proceso de sanación.

Cuando nos negamos a sanar todo cuanto vivimos termina tocando nuestro dolor, por ello terminamos haciendo de nosotros una imagen de aquello que no somos.

Hoy le debemos al pasado todo lo que somos, lo que hayamos decidido, cada paso que hemos dado, el camino que vamos dejando, gracias a las experiencias de todo aquello que hemos vivido son las que nos permiten ser hoy lo que somos. Dependiendo de cómo sea asumida esta historia, puede convertirse en un valioso aprendizaje o en dolorosos recuerdos que determinen la forma en cómo actuamos hoy, muchas veces de manera inconsciente.

Diana Lorena Carmona López
Psicóloga – Clínica para la Familia

Comparte este contenido

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WhatsApp chat
Selecciona la moneda
Peso colombiano