Eutanasia en mascotas Final de la vida sin sufrimiento

Argumentos a favor y en contra vemos demasiados, tanto en Colombia como en otros países, pero que sin duda alguna, conllevan al paciente peludo desahuciado con o sin su consentimiento, a tener un recorrido por la muerte sin dolor y sufrimiento. Con esta situación me debatí hace poco con la triste decisión de si debía o no ponerle la eutanasia a la hija peluda que por 12 años me acompañó; el saber si dar la orden o no darla, para una tranquilidad de la familia y de la misma peluda para poder obtener una paz familiar, para un romper con la carga de tener que verla padecer un dolor, de ver sus manchas de sangre en el cobertor, verla caminar a tientas porque ya sus ojos perdieron su visión, lágrimas correr por su peludo rostro, ojos cansados y tristes, respiración obstruida, dificultad para alimentarse y además de eso, tener que limpiar a esa enferma terminal sin derecho a cansarme y aún no poder llorar en su presencia, me llevaba a sentir una presión en el pecho, cargado de angustia y hasta depresión, porque según los veterinarios eso le afectaría más porque lo sentiría…

Allí es cuando, quienes debemos tomar esa difícil decisión de parar el sufrimiento en nuestros amigos peludos, decimos: “te necesito Dios, ayúdame a secar las lágrimas, ayúdame a tomar determinación, necesito calma, fuerza, no quiero culpa, remordimiento ni tristeza”. Ambivalencia emocional que no deja estar feliz, que no deja concentrar, que nos lleva a sentirnos como un zombi. Es por eso, que justo en ese momento es cuando se necesita una fuente de agua fresca para alimentarse y aclarar la mente, llamada Dios, para tomar esa difícil decisión.

Es triste pensar que mañana no estará en el mismo lugar su vestuario, su coca de comida, su olor, su cama y todos sus juguetes tendrán que regalarse o esconderse porque no serás capaz de verlo, ya que las lágrimas aumentarán, pero queda la tranquilidad de que todos han podido descansar.

En definitiva la muerte es algo de lo que nadie puede escapar, la muerte nos sigue así como un perro sigue a su amo cada día, como la luz sigue a la oscuridad, como una madre sigue a sus hijos. Pero nunca nos preparamos para seguir o encontrar la muerte.

Por eso hoy en esta corta reflexión te invito a no ignorar la muerte, porque si lo haces, en algún momento te encontrarás frente a ella y la recibirás con sorpresa, así como yo lo viví. Incluso puede que logres convencerte que es un ciclo que debes pasar y sea más satisfactorio chocarte con ella, pero es claro que para tomar decisiones frente a la vida de una mascota, y ni qué pensar frente a un ser querido, debes estar permeado de la enfermedad y sembrar con lágrimas, para poder cosechar un final de la vida sin sufrimiento.

Para hacerme comprender, me remonto a la ciencia del ser humano contándoles que ustedes y yo tenemos un número significativo de células en el cuerpo que a diario mueren y nacen, por lo que a este nivel experimentamos a diario la muerte en el cuerpo, pero no nos afecta porque no la vemos, ni la sentimos. Es por eso que desde mi experiencia personal les invito hoy a que debemos tomar decisiones de armonizar con la vida, la muerte, el nacimiento y el amor.

E incluso a un fin de la vida sin sufrimiento. A criterio propio hoy te digo: se debe agradecer a la muerte, así como se le agradece a la vida. Porque a partir de ella podemos empezar a enfrentarnos a nuevos ciclos, a nuevos proyectos, a la renovación mental, al fortalecimiento emocional y al recobro de la energía perdida. Por eso hoy, te invito a pensar en el sentido de la vida porque la vida merece vivirse, ella misma nos ofrece razones suficientes para seguir viviendo sin la necesidad de optar por un suicidio, incluso tampoco necesitamos de otra vida para que ésta que tenemos sea digna.

Finalmente para cerrar esta reflexión concluyo: para morir con dignidad se debe haber vivido con felicidad; es por eso, que debemos tener en mente a la hora de tomar la dura decisión de la eutanasia para un amigo peludo, que tomes la decisión siempre pensando en él no en ti, en asesorarte bien por buenos profesionales que sean muy humanos, en compartir los últimos días con alegría y agradecimiento con esos lindos peludos que tantas risas y compañía nos regalaron y finalmente a la hora de decir adiós, que ese momento quede como un agradable viento con aroma a tranquilidad y así nuestro amigo pueda caer en el sueño permanente, dando gracias por haber tenido una vida placentera y feliz al lado de quienes lo amaron.

Homenaje a Sharin 2003 – 2015

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