“La importancia de la empatía con nuestros hijos”


Hacia una relación más humana con ellos

Este concepto es llamado también inteligencia interpersonal (término acuñado por Howard Gardner) y se refiere a la habilidad cognitiva y emocional de una persona para comprender el universo emocional de otra. La palabra empatía es de origen griego, “empátheia” y significa “intención de comprender los sentimientos y emociones”, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo. La persona empática se caracteriza por tener afinidades e identificarse con otra. Sabe escuchar a los demás, comprende sus dificultades y emociones.

Una persona empática más allá de oír, escucha, más allá de saber acerca de una situación, la comprende y comprende a quien se la expresa sin juzgar y agredir.

Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, cabe anotar que más allá de ser la empatía una habilidad cognitiva y emocional, es una habilidad absolutamente necesaria a la hora de relacionarnos y comprender a nuestros hijos.
El universo adolescente es indescifrable, impredecible y muy cambiante emocionalmente. ¡Cómo nos es de difícil comprender a nuestros hijos, más allá de lo que nosotros como padres queremos y pretendemos para ellos!

Muchas veces nuestros prejuicios, la forma en que fuimos educados, los ideales y expectativas que ponemos en nuestros hijos, no sólo afectan la comunicación con ellos, sino además la relación en general. La empatía, esa gran habilidad necesaria e imprescindible para tener una sana relación, implica comprender cuáles son esas necesidades emocionales y afectivas de los demás, sobretodo de los que más queremos; nuestros niños y adolescentes que viven continuamente en un inmenso mar de dudas e incertidumbres.

¿Cuántas veces los juzgamos de ser “homosexuales” cuando en realidad no lo son, sólo porque su mejor amig@ es del mismo sexo y tienen una relación muy cercana? 
¿Cuántas veces les exigimos notas por encima de 4.0 en su colegio, o les exigimos la excelencia académica cuando en realidad lo que necesitan es ser escuchados y comprendidos?
¿Somos conscientes de la importancia de sembrar en ellos el deseo y la necesidad de comunicarse con nosotros como padres? ¿O simplemente creemos que ellos como hijos tienen el deber y la obligación de decirnos cómo les fue en su día y qué planes tienen para el fin de semana?

¿Será que como padre o madre realmente lo apoyo y acompaño? ¿O no lo hago porque mi pareja tampoco lo hace y prefiero evitar diferencias con él o ella?
Cuando nuestros hijos no se sienten respetados, escuchados y comprendidos, asumen conductas solitarias como encerrarse en el cuarto a jugar video juegos o a llorar “mientras se duermen” o a chatear “con quienes sí los comprenden” o en el peor de los casos, recurren a conductas auto lesivas como cortarse muñecas y muslos.

Invito a todos los padres, acompañantes y adultos responsables de nuestros niños y adolescentes a que tengamos en cuenta estas reflexiones y pensemos acerca de ellas un poco, para lograr determinar en qué estamos fallando y así, poder generar más recursos, habilidades y herramientas que nos permitan mejorar la relación con nuestros hijos respetando la diferencia.
Promovamos en ellos la necesidad y el deseo de comunicarse con nosotros, seguro de este modo, aprenderemos a ser más empáticos.

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