Los dolores del corazón se curan…con Perdón y Amor

Perdonar y amar, dos de las palabras más escritas, definidas, comentadas y más incomprendidas en todo el mundo; dos palabras que encierran un gran misterio y una gran realidad para la vida de todo ser humano.

La experiencia de amar y de perdonar exige un compromiso primero con uno mismo, requiriendo de un trabajo constante y consciente, para luego salir al encuentro del otro.

Concretamente en el proceso terapéutico, cuando se tiene el gran privilegio de recibir parejas, encontramos que estas dos palabras son las más reclamadas y deseadas por los miembros de la pareja, ya que debido a los tantos conflictos que presentan, la necesidad de sentirse amado y a la vez perdonado, gritan a voces en el consultorio del psicólogo.

Y si tenemos en cuenta que el verbo es acción, cuando decimos amar y perdonar, esto implica movimiento, ejecución, implica decisión.  Nadie dice que hacer esto sea fácil, pero tampoco nadie dice que sea imposible, ¿entonces, qué pasa que ha sido tan complejo lograr la conjunción de estos dos verbos en la vida de pareja?

Pasa que…

  • No nos aceptamos a nosotros mismos como seres humanos con defectos, heridas, complejos, dolores, torpezas, debilidades, limitaciones e inseguridades y si no pasa conmigo primero ¿cómo aceptar al otro?
  • No hay un amor propio sólido, contundente, capaz de soportar los altibajos de la vida, entonces, ¿cómo amar al otro?
  • No nos hemos perdonado los propios errores, las metidas de pata, las mentiras, las groserías, las experiencias frustrantes del pasado, entonces ¿cómo perdonar al otro?
  • El egoísmo, el orgullo y la soberbia, nos llevan a pensar solo en MÍ (en mis necesidades, mis gustos, mis logros, mi espacio, mi tiempo) y en el YO (yo quiero, yo deseo, yo necesito, yo y solo yo), entonces ¿cómo pensar en el otro?
  • No se ha fortalecido una experiencia de fe que nos permita sentirnos amados y perdonados por un Dios que sólo ve lo maravilloso de su creación.

Ahora, comprendiendo que en la medida que me amo y me perdono voy saliendo al encuentro de mi pareja, vamos comprendiendo que para sanar todas esas heridas que tenemos en el corazón, producto de los desacuerdos de pareja, hay que tomar dos decisiones claras para hacer posible vivir una vida de pareja armoniosa y feliz, amar y perdonar. Y para lograrlo, es importante tener en cuenta:

  • Aceptar y reconocer la humanidad y la fragilidad en ambos, respetando las diferencias.
  • Reflexionar en que somos diferentes, y que la diferencia no es para separarnos sino para complementarnos.
  • Comprender que es igual de importante el  (tus necesidades, tus gustos, tus deseos) que el  o el yo, y que en muchas ocasiones vale más el NOSOTROS, logrando un equilibrio en la relación de pareja.
  • Hacer lo que me corresponde y dejar de esperar que sea el otro el que cambie.
  • Hacerse responsable de las propias emociones y saber que se tiene el control sobre ellas, logrando así una responsabilidad emocional.
  • Reconociendo que el amor se construye con lealtad, confianza y fidelidad y por eso cuido la relación como el más preciado tesoro.
  • “Pillando” en la pareja todo lo bueno que hace o dice diariamente por el bien de la relación.
  • Reconocer la equivocación, reparar el daño causado y no volver a hacer lo mismo, son muestras de amor y de querer trabajar por la relación.
  • Dando un voto de fe por la pareja para recuperar la confianza.
  • Recobrando el espacio para la vivencia de la fe y la espiritualidad en pareja, es decir, orando individualmente y como pareja para fortalecer la relación.

Recordando que la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente (Ecles 4,12).

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