¡Mi hijo adolescente parece extraterrestre!

¿Te sientes confundido por qué tu hijo adolescente dejó de ser el niño lindo que te hacía caso? ¿Tienes la sensación de que tiene doble personalidad, que todo lo aburre y que cambia de humor con gran facilidad? ¿Es más común que se meta en problemas? ¿Cuando estás en casa se la pasa en su habitación “pegado” del computador o del celular? ¿Debes presionarlo para que haga sus tareas o arregle su habitación? ¿Te ha pasado que en la casa o en situaciones familiares es callado, huraño, aislado y usualmente te dice que se quiere ir?, ¿Por el contrario cuando está con sus amigos el tiempo vuela y se ve inusualmente feliz?

Todos estos cambios emocionales, sociales y conductuales pueden ser realmente frustrantes y confusos para los padres. Sin embargo, estas nuevas actitudes hacen parte natural de esta etapa y para bien o para mal son inevitables. Por lo tanto, es necesario que tú como padre o madre entiendas qué sucede y aprendas estrategias para ayudar a tu hijo a afrontar estos cambios adecuadamente. Esto con el fin de convertir esta etapa en un periodo de oportunidad y no de riesgo.

A continuación se describen tres de las dificultades y necesidades más significativas de la adolescencia y algunas estrategias para afrontarlas exitosamente:

1.Dificultades para tomar decisiones y adaptarse al medio social:

La pubertad y la adolescencia son estados en los cuales los jóvenes se están preparando para ser adultos. Durante estos períodos no solo experimentan grandes cambios hormonales y físicos sino que también su cerebro inicia un importante proceso de reorganización. Por ejemplo, el lóbulo pre frontal, responsable de la toma de decisiones, la planeación, la resolución de problemas y el control de impulsos comienza a madurar y cambiar.

Sin embargo, como aún no se ha terminado de desarrollar los adolescentes continúan siendo propensos a tener problemas en la toma de decisiones y adaptarse al medio social. Lo que explica por qué a tu hijo adolescente puede costarle ponerse en tu lugar, ser prudente, seguir las normas y ¡evitar meterse en problemas!


¿Y entonces? La próxima vez que tu hijo se equivoque en una decisión o reaccione inadecuadamente recuerda que esto se debe a que su cerebro aún está en construcción. Tu rol será nada más y nada menos que convertirte en el “lóbulo pre frontal” de tu hijo y enseñarle a través del ejemplo cómo reaccionar ante situaciones nuevas.

Así mismo, deberás explicarle con paciencia el proceso para tomar decisiones a través de ejercicios y actividades divertidas. Algo que puede ser de gran ayuda es vincular a tu hijo a un equipo deportivo o grupo juvenil donde pueda cooperar con otras personas. La cooperación mutua no solo mejora el estado de ánimo sino que también le brinda experiencias significativas que le enseñarán a resolver problemas, desarrollar valores y le ayudarán a superar la crisis de identidad (McBride, 2014).

2.Necesidad constante de aceptación y de experimentar emociones fuertes:

Durante la adolescencia incrementa la necesidad de sentirse aceptado por un grupo, recibir recompensas inmediatas y tener emociones fuertes. Tomar riesgos es completamente natural e inevitable en esta etapa. ¿Por qué? Las investigaciones demuestran que la necesidad de asumir riesgos incrementa entre la niñez y adolescencia debido a cambios hormonales y en el sistema socio emocional del cerebro (Steinberg, 2007). Es por esto que quiero presentarte dos neurotrasmisores que jugará un rol significativo en esta etapa: La Dopamina y la Serotonina.

Estas dos sustancias químicas interfieren directamente con los estados de placer, la motivación y la felicidad. En esta etapa el adolescente sin saber los motivos científicos hará todo lo posible por mantenerlas elevadas. Por esta razón observarás que lo que antes le gustaba ya no es motivante y será más común que se aburra en casa.

Como puedes observar, su necesidad ha cambiado y ahora buscará oportunidades de involucrarse en actividades gratificantes, divertidas, y emocionantes especialmente en presencia de otros adolescentes.  

Ahora bien, cuando los adolescentes están con sus amigos, su sistema socio emocional se activa disminuyendo la efectividad del sistema que controla los impulsos. En otras palabras “se quedan sin frenos” y en consecuencia observarás que son más ruidosos, extrovertidos y propensos a hacer lo que los demás hacen. Estos nuevos cambios, emociones e intereses pueden llevar a los adolescentes asumir conductas riesgosas como el abuso de sustancias, la delincuencia y las relaciones sexuales tempranas.

Tu reto como padre será aprender a combinar sabiamente los límites y la libertad. Así que ten mucho cuidado ya que de la falta de límites pondrá en riesgo a tu adolescente y la sobreprotección impedirá que se desarrolle adecuadamente en esta etapa. Te recomiendo brindarle a tu hijo muchas oportunidades de sentirse independiente, procura propiciar actividades divertidas en casa en las cuales pueda invitar a sus amigos. Tu rol será facilitar y supervisar el espacio más no participar ya que como entenderás para un adolescente no son atractivas las actividades que mezclen amigos y padres.

Así mismo, hazle sentir que confías en él y que siempre lo vas a amar independientemente de lo que haga. Como contraparte explícale que habrá momentos en los cuales deberás decir no y que su reto será aprender a aceptarlo ya que hace parte del camino a la independencia.

3.Necesidad de motivación e incertidumbre para aprender:

Es común que los adolescentes se aburran en situaciones rutinarias y carentes de emociones. Como se mencionó anteriormente esto se debe a que su cerebro necesita grandes cantidades de dopamina y serotonina. Para incrementar la presencia de estas sustancias es importante que involucres a tu hijo en actividades que promuevan el humor, la actividad física, el trabajo en equipo, los riesgos seguros y la incertidumbre.

¿Riesgos seguros? y ¿cómo puede ser esto?

Los riesgos seguros le permiten al adolescente tener grandes dosis de emociones fuertes e incertidumbre que contribuyan a incrementar su motivación y a estimular su cerebro. Participar en competencias y retos son dos buenas formas de brindarle a tu hijo un nivel adecuado de riesgos seguros (McBride, 2014). Esto es importante porque mientras más elevada este la motivación más rápido y duradero será el aprendizaje. Otras formas de experimentar riesgos seguros e incertidumbre son: hablar en público, participar en una pasarela, preparar una coreografía o un karaoke con sus amigos. Si analizas las preferencias de tu hijo podrás identificar oportunidades de ofrecerle riesgos seguros. Si la actividad trae resultados inesperados ¡mucho mejor!

En resumen, la adolescencia es un período de grandes retos para toda la familia y tu rol como padre es ayudar a tu hijo desarrollar su potencial en esta etapa. La paciencia, la tolerancia y el ejemplo jugarán un papel fundamental así que cada vez que veas a tu hijo como un extraterrestre recuerda que en tus manos está ayudarle a convertirse en un adulto feliz, independiente y seguro de sí mismo. Si no cuentas con las habilidades para hacerlo te invito a que busques ayuda ya que tu actitud y comportamiento no sólo son el ejemplo que tu hijo seguirá sino que también influirán significativamente en su manera de ver el mundo. ¿Cuál es tu decisión?

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