El Amor ¿Remedio o Enfermedad?

Muchas cosas se han dicho, escrito, cantado, representado, dibujado, pintado, filmado, estudiado, soñado y pensado acerca del amor. Desde aquel estado de “estupidez temporal” donde todo es “color de rosa”, hasta ese terreno peligroso que nadie quiere pisar para no exponerse a ser lastimado. Sin embargo, el amor ha sido, es y será parte de la vida del ser humano. A continuación encontrará una manera de comprenderlo que tal vez le pueda ayudar a configurarlo como un remedio y no como una enfermedad.

Al ser nosotros una especie social, necesitamos relacionarnos con los demás para sobrevivir. En la niñez nuestros afectos van dirigidos hacia la familia y los amigos. Durante la adolescencia comenzamos a consolidar nuestra identidad, y aparece el concepto de “novi@”, en esa época en que “nadie me comprende”. Y comienzan las diferentes formas de ver el amor y tratar de definirlo.
Desde varios puntos de vista, existen 3 tipos de amor. Platón los llamó “Eros, Philia y Ágape“, la Biblia los llamó con las palabras hebreas “Dod, Raya y Ahava“, y Sternberg los llamó “Pasión, Intimidad y Compromiso”. Sin embargo, sin ponerse de acuerdo, se refieren a lo mismo.

Eros – Dod – Pasión

Evidentemente esté tipo de amor se refiere al basado en la atracción, todo lo referente al aspecto del amor desde lo hormonal y fisiológico. Gracias al eros, sentimos deseo sexual y romance. Cuando suspiramos, sentimos “mariposas en el estómago” o se nos “eriza la piel” al pensar, ver o estar cerca de esa persona es debido a este tipo de amor. Es el amor más usado por los cantautores y medios de comunicación, tanto que llegamos a pensar que es el único tipo de amor. No obstante, al tener una carga muy alta en lo hormonal, se puede llegar a sentir por varias personas al mismo tiempo, desde aquella persona famosa que nos parece muy atractiva hasta esa persona con la que se “coquetea” y no se vuelve a ver en la vida. Al ser fisiológico, también tiene fecha de vencimiento, es decir, se disminuye con el tiempo. Frases como “Ya no siento lo mismo” o “Se me acabó el amor” son comunes cuando experimentamos el eros. Por lo tanto, es el más inestable y confuso de los tres tipos de amor. Dicha confusión se puede evidenciar en aquellas personas que se sienten enamorados de varias personas al mismo tiempo o cambian de pareja porque alguien más “los flechó”.

Filial – Raya – Intimidad.

Este es el amor basado en la confianza, por lo tanto es más racional que el eros. El filial se trata de todo lo referente al conocer a esa persona profundamente. Cosas como entenderse con miradas, saber si la otra persona le pasa algo sin que diga nada o sentir la seguridad de poderle confiar cualquier cosa son propias de este tipo de amor. El amor filial se puede llegar a experimentar con familiares y amigos cercanos. Es decir, personas en que confiamos. Entendiendo confianza como la seguridad de lo que esperamos de la conducta del otro sin necesidad de supervisarla. Sin embargo, la confianza no se construye con “sentimientos bonitos”, sino con la experiencia de compartir con aquella persona que nos permite en cierto grado predecir su conducta. Lo que lleva a la debilidad de este tipo de amor: se debilita de manera importante cuando alguno de los dos, “la embarra” o se equivoca con el otro. Es una relación basada en la reciprocidad, “usted aporta y yo aporto”, “yo me esfuerzo por usted y usted se esfuerza por mi”. Cuando llega a pasar algo “desproporcionado”, se debilita o se acaba la relación.

Ágape – Ahava – Compromiso

Este tipo de amor es el responsable de que las parejas lleguen juntas hasta ser abuelitos. Es el amor basado en el compromiso, y se puede considerar como el tipo de amor más maduro que existe. El amor deja de ser emoción y se toma como una decisión, donde en libertad se decide compartir con la otra persona para promover el bienestar del otro, y sinceramente sentirse bien, al ver al otro bien. No se percibe la pareja como aquello que suple una necesidad, sino como una elección de cuidar al otro. Es una relación donde se DA por el simple gusto de dar, no porque se necesite una retribución o agradecimiento. La recompensa es el mismo acto de que el otro experimente bienestar. El mejor ejemplo para entender este tipo de amor es el de un padre o madre por su hijo. En una relación de pareja, al ser el amor una decisión, los problemas o conflictos no se ven como una posible causal de separación, sino como una oportunidad para fortalecer la relación y para aprender a ser mejor pareja del otro.
Ahora bien, a pesar de que los 3 tipos de amor tienen diferente grado de madurez, TODOS son necesarios a la hora de establecer una relación de pareja que se experimente como un remedio para el alma (la relación, no la persona). Es como sentarse en un banco de 3 patas. ¿Qué pasa si se sienta en un banco con 1 sola pata o con 2?, ¡se cae, se lastima y queda adolorid@! Lo mismo pasa cuando establece una relación con solamente uno o 2 tipos de amor. Si bien es cierto que la pasión, la confianza y el compromiso son importantes, se recomienda basar la relación desde el compromiso sin dejar de nutrir la confianza y la pasión. Es decir, que el centro de cada uno sea buscar el bienestar de la otra persona y dejar en un segundo plano la reciprocidad y las experiencias fisiológicas.

Finalmente, es importante hacer las cosas en orden, como el eros es el más fisiológico, es el que primero aparece. Sin embargo, no es suficiente para empezar una relación de pareja. Teniendo en cuenta el eros, lo que sigue es construir confianza, para eso se debe compartir tiempo con la persona, conocerla, saber como es de mal genio, entre otros. Luego viene el compromiso como la decisión de ser pareja. Lamentablemente, lo que se tiende a hacer comúnmente es confirmar el eros, comprometerse como pareja y luego entrar a conocer a la persona con el peligroso riesgo de sentarse en un banco de una o dos patas. Frente a todos los beneficios y riesgos del amor, existe una ventaja: Usted siempre es el que decide. Y si se permite ser en el fondo sincero con usted mismo, la mayoría de las veces usted NO es víctima de la situación. Todos tenemos el pequeño momento en donde decidimos hacer o no las cosas. El amor con todas sus dimensiones y profundidades aparecerá a lo largo de su vida y de Usted depende que llegue como un remedio o una enfermedad.


“Júrenme, muchachas de Jerusalén, por las gacelas y ciervas del campo, que no despertarán ni turbarán al amor hasta que él quiera.”
Cantares 3:5

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