EL AMOR Y LA DECISIÓN: AGOTANDO EL ÚLTIMO CARTUCHO

Hace algunos días, en conversación matutina con mis amigas, una de ellas expresaba las dificultades que tenía en su vida marital, somos un grupo de varias madres y no tardamos cada una en dar su punto de vista frente a la situación, poniendo también sobre la mesa, las emociones que cada una tiene al respecto por su historia de vida.

Las relaciones de pareja pasan por varias fases o etapas, en la Clínica para la Familia, partimos de las tres fases propuestas por el psicólogo estadounidense John Gottman, el enamoramiento, el amor romántico (o “desajuste” como lo llamamos en la Clínica) y el amor maduro. En el enamoramiento vivimos un delicioso coctel de hormonas que nos dan la sensación de que nunca atravesaremos por momentos de crisis, pero al pasar todo este torrente de emociones agradables llega el desajuste y con esta la decisión, entramos en dilemas morales y existenciales, el miedo y la culpa de no tener esa relación perfecta que vemos tanto en redes sociales y en las novelas. Pero los que pasamos por esta etapa, nos queda tomar alguna decisión, y es por eso que te quiero mencionar cuáles son las diferentes opciones que tienes:

Terminar la relación: Soltar, desprenderse, quizá por incumplimiento de acuerdos ya pactados, esta decisión puede traer consigo aflicción, ira y culpa. Además, se debe atravesar por la elaboración de un duelo a nivel sentimental y comportamental.

No estar de acuerdo sobre continuar la relación: Esta es tal vez la más dolorosa para uno de los implicados, para bien o para mal somos personas diferentes y no es extraño que hagamos lecturas de las situaciones de manera diferente, algunos con mayor desesperanza frente a lo que se puede reparar o no. Es así como uno de los cónyuges puede optar por continuar con la relación, pero el otro no ver salida, ni punto de encuentro y decidir terminarla.

Convivencia no sentimental: Varias parejas llegan a un punto donde toman esta decisión, por los hijos, el capital, la costumbre, el qué dirán, o simplemente por evitar el trauma de una separación el trabajo de una reparación. Se convierten en lo que muchas veces en consulta les digo, “ustedes ni hermanos son, ahora son “roomies”, dos personas que comparten una vivienda, unos gastos, puede ser crianza de los hijos y si acaso momentos especiales. Pero pierden por completo la conexión y la complicidad como pareja.”

Una nueva oportunidad: Iniciar una nueva relación con la misma pareja, llegar a nuevos acuerdos. Abrirse a nuevas posibilidades y reparar los daños causados por ambos, donde no se pretende devolverse a la etapa del enamoramiento, pero sí conectar de nuevo, disfrutando de los ingredientes de la pasión, la intimidad y el compromiso. Es aquí donde varias parejas quieren llegar, donde en terapia refieren que quieren agotar el último cartucho. Lo que algunos no se imaginan es que es un desafío y tendrán que trabajar por ello, reconocer sus heridas y cómo éstas han afectado su relación y visión de pareja.

La terapia de pareja, aunque sea el “último cartucho”, es un gran logro como individuos y pareja. Tomar la decisión de buscar el acompañamiento de un profesional, ver diferentes alternativas, reconocer nuestras heridas e historia de vida, nos fortalece y nos guía para poder tomar una decisión con seguridad. Por eso parejas, las invito a hacer uso de esta, atreverse a gastar ese último cartucho para darle la posibilidad a esa relación que comenzó con enamoramiento, pero que la rutina, la indiferencia y los problemas del día a día han causado esa insatisfacción que no queremos sentir.

Natalia Andrea Jiménez Bedoya

Psicóloga – Clínica para la Familia

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